Servicio de Neuropsicología.

NEUROPSICOLOGÍA: 

INTRODUCCIÓN:

La EM, como cualquier enfermedad crónica, lleva asociada la aparición de diversos tipos y frecuencias de trastornos psicológicos como consecuencia de los cambios, incertidumbre o inseguridad que se producen en el período de adaptación de dicha enfermedad.

Los trastornos psicológicos más frecuentes entre los enfermos de EM suelen ser los estados depresivos y la ansiedad. Todo ello produce serios desajustes en la vida de la persona y de todos aquellos que lo rodean (familia, relaciones sociales,….)

La psicóloga debe percatarse de la existencia de esta problemática, y a su vez el enfermo debe estar perfectamente asesorado de los servicios que dicho profesional puede poner a su disposición para que así juntos, paciente y profesional puedan enfrentarse a las demandas de la enfermedad.

La metodología que se utiliza desde este servicio es:

  1. Localización de la naturaleza del problema (psicológico o neurológico) y exploración de los daños sufridos.
  2. Análisis del problema y planificación de intervención.
  3. Evaluación del estado cognitivo y psicológico.
  4. Elaboración de un plan de intervención, tratamiento y seguimiento.
  5. Puesta en marcha del plan de intervención.
  6. Valoración de los avances producidos.
  7. Establecimiento de nuevos objetivos y continuación o finalización del tratamiento.

En el momento en el que el paciente solicita una visita con el servicio de Neuropsicología o Psicología, la primera tarea a desempeñar por la profesional es una entrevista con el afectado y familiares, si procede, para conocer con exactitud a la persona y su entorno, así como los problemas tanto cognitivos como de gestión emocional que se tengan. 

Cuando se trata de un problem psicológico, bien sea por falta de recursos para afrontar el diagnóstico, bien por problemas en la convivencia o en el ámbito familiar, el objetivo primordial es encontrar la raíz que está provocando dicho problema y como resultado, dotar al paciente de los recursos necesarios para sobrellevar, afrontar, resolver y/o actuar sobre aquello que le lleve a esta situación desadaptativa.

En el caso de la intervención neuropsicológica, se considera necesario para comenzar el tratamiento dotar al profesional de toda la información necesaria acerca de las lesiones cerebrales sufridas por la EM, pruebas médicas o magnéticas que reflejen la localización de los daños y la magnitud de éstos. A este material, se añade la entrevista inicial al paciente, el cual será el encargado de reflejar las dificultades cognitivas, sociales, personales y laborales que le estén ocasionando estos daños.

Con todo esto,  se plantea una evaluación cognitiva, con el objetivo de conocer el estado de las funciones (memoria, lenguaje, funciones ejecutivas, atención, coordinación, Praxias…), utilizando una batería estandarizada de tests creada para la evaluación de este tipo de casos.

Tras la evaluación y corrección de los tests, se concluyen unos resultados que marcarán la posterior intervención y rehabilitación con el paciente. Normalmente se establecen unos primeros objetivos de mejora que abarcan los primeros 6 meses; pasado este tiempo se somete al paciente a una nueva evaluación para conocer los avances producidos y el establecimiento de nuevos objetivos de intervención.

Cuando los pacientes se cronifican, los objetivos principales de la rehabilitación cognitiva son estimular las áreas afectadas por la aparición y el avance de la enfermedad, frenar este avance en la medida de lo posible y proporcionar al paciente estrategias para atajar de manera más eficiente los fallos de memoria, atención u otros.

En el caso de pacientes a los que sobreviene un brote, la intervención es más intensiva y con objetivos planteados a corto plazo. El objetivo principal aquí es frenar los efectos del brote e intentar recuperar en un alto porcentaje, las habilidades cognitivas afectadas o perdidas.